México alcanzó siete octavos de final de Mundial seguidos y luego, en 2022, no logró salir de la fase de grupos por primera vez en 44 años. Abre el torneo de 2026 en el campo donde hizo historia en 1970 y 1986 —y carga con cada gramo de ese peso. Sudáfrica, de vuelta por primera vez desde 2010, llega sin nada que perder y con la fe de una generación que ganó la medalla de bronce.
Ningún anfitrión tiene más historia mundialista en un solo campo que México en el Azteca, y poco de ella es consuelo reciente. Siete octavos de final consecutivos de 1994 a 2018 se agriaron en una eliminación en fase de grupos en 2022 —la más temprana en 44 años— y la última vez que el Tri alcanzó un cuarto de final fue como anfitrión, en 1986. Aguirre, en su tercera etapa al mando, abre todo el torneo cargando con ese balance.
La historia de Sudáfrica corre en sentido contrario. No han jugado un Mundial desde que fueron anfitriones en 2010, y este es el último acto de Hugo Broos en una larga carrera como entrenador. El núcleo que ganó el bronce en la última Copa Africana de Naciones llega con fe y sin expectativas —algo peligroso contra lo que jugar.
Los partidos inaugurales premian a los calmados y castigan a los tensos. México tiene el talento, la altitud y el público; también tiene lo máximo que perder en el instante en que un pase se descarría. Sudáfrica solo tiene lo positivo por ganar.
México trae la historia y la carga. Sudáfrica trae el no tener nada que perder —lo que en una noche inaugural es su propia clase de arma.
La olla a presión de las tres sedes está en nuestra pieza más amplia, y el otro partido del Grupo A de la noche tiene su propia lectura como telonero.
Fuentes: Yahoo Sports — la eliminación de México en 2022 · FIFA — perfil del equipo de México · FIFA — convocatoria de Sudáfrica.