Recuperar a Neymar para un cuarto Mundial es una decisión de corazón más que de cabeza — un jugador de 34 años con una temporada a trompicones, elegido por experiencia y por el ambiente que genera tanto como por sus piernas. Con el joven Estêvão lesionado y fuera, la lista de Brasil es una apuesta: que un grande en su ocaso siga doblando a su favor las noches importantes.
La ironía generacional es nítida. El chico que podía ser el futuro — Estêvão, fuera por lesión — deja sitio mientras el hombre que era el futuro hace una década lo intenta de nuevo. El razonamiento de Ancelotti se apoyó en la experiencia y el peso de vestuario más que en los números, un técnico fiándose del instinto frente a los datos justo cuando los datos gritan más.
Puede funcionar. El ataque de Brasil pasa por Vinícius, no por Neymar, así que el 10 es un lujo más que un muro de carga — y los lujos deciden los partidos de eliminatoria. También puede envejecer mal en seis semanas de desgaste, y la lista es ahora de Ancelotti para justificar.
El romanticismo es algo bonito de elegir — hasta los cuartos de final, cuando hay que correr.
En cualquier caso, es la decisión más ancelottiana imaginable: apuesta por el nombre, gestiona los minutos y confía en la gran noche.
Fuentes: ESPN — Neymar protagonista · Olympics.com — previa Brasil.