La geopolítica en torno a 2026 no para de moverse. A los jugadores de Irán se les concedieron los visados de EE. UU. mientras que buena parte de su cuerpo técnico habría sido rechazada; Washington eliminó una fianza de 15.000 dólares para aficionados de cinco naciones africanas clasificadas con entrada; y los aficionados de Irán y Haití siguen mayormente vetados. Un torneo de 'unidad' que tropieza con sus propias fronteras.
El patrón del invierno pasado — contado cuando el veto de viaje golpeó a cuatro naciones clasificadas — solo se ha enredado más. Dejar entrar a los jugadores pero no a sus fisios y analistas es esa media tinta que no contenta a nadie e inflama a todos.
El alivio de la fianza para aficionados con entrada de Argelia, Cabo Verde, Costa de Marfil, Senegal y Túnez es real para algunos. Para los hinchas iraníes y haitianos la puerta sigue casi cerrada. El fútbol prometía ser sin fronteras; el papeleo insiste en lo contrario, un telón de fondo que también pesa sobre el contingente récord de diez selecciones africanas.
Un Mundial se vende como el mundo unido. La cola de los visados es donde ese eslogan pasa por el interrogatorio.
Tres países anfitriones, tres juegos de reglas y un mes de partidos para exponer cada costura.
Fuentes: Wikipedia — controversias 2026.